Una peligrosa paparda

En los 100 años de vida del club, nuestros abuelos, padres, y nosotros mismos, hemos vivido unas cuantas. Y las que quedan por venir (ojalá). Hoy vamos a centrarnos en una tarde granadina de 1961….

Temporada 1960/61. Cinco años después, el Racing regresaba a la élite del fútbol español. Ilusión entre la familia verdiblanca en el retorno a Primera. Aquel curso, la liga estaba formada por 16 conjuntos. Los dos últimos descenderían directamente a Segunda División, mientras que el 13º y 14º deberían de disputar una promoción por evitar la pérdida de categoría.

El equipo, pese al temor inicial de los aficionados, camina con nota en su retorno a la máxima categoría. El brasileño Otto Bumbel es el encargado de dirigir la nave verdiblanca. Las jornadas pasan, y el Racing logra ocupar el 4º puesto de la clasificación en la número catorce. La derrota ante el Madrid cierra la primera vuelta, en la que el equipo verdiblanco ocupa la séptima posición en la tabla.

La segunda ronda transcurre sin sobresaltos, hasta que cuatro derrotas consecutivas meten el miedo en el cuerpo a la parroquia verdiblanca. En esta situación llegamos a la penúltima jornada de la competición. El Racing visita al Granada, colista, descendido, y con sólo 15 puntos en su casillero. Un empate supondría la salvación.

Rueda el balón. Tan sólo han transcurrido nueve minutos de partido, y el Granada ya ha conseguido tres tantos a su favor. Día de paparda. En la segunda parte llegarían otros dos tantos locales. 5-0. El gol del honor verdiblanco lo logró Odriozola en el 83. Cuenta las crónicas de la época que la goleada pudo ser mayor, ya que el árbitro anuló otros tres goles legales al Granada. Ante un rival que no se jugaba nada, el Racing recibió una soberana paliza que comprometía su permanencia en Primera. Sólo quedaba un partido por jugar: en siete días, el Real Madrid visitaría el Sardinero.

Y llegó el día definitivo. De nuevo, un empate era suficiente botín para lograr la permanencia. Y, esta vez, no se falló.  Wilson lograría en el minuto 32 de la primera parte adelantar al Racing. Un auto gol de Sampedro en el 70 estableció el 1-1 en el marcador, momento en el que los nervios se apoderaron del Sardinero. Tensión, elevada a su máxima potencia cuando un disparo de Gento golpeó la madera a escasos minutos del final.

De aquella, como de tantas otras, salimos adelante. Y lo seguiremos haciendo.

Arronti Racing!!

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