Racing - Alcorcón

Quique Setién – Biografía (Racing 1992-95) Por Aitor SL

Con 34 años, Setién volvía al club de su amores, el Real Racing. Fue presentado en El Sardinero un 16 de Julio de 1992. Antes de firmar, tuvo que rechazar una tentadora oferta que le hizo el club América de México…

Hugo Sánchez recomendó su fichaje y el equipo mexicano le ofrecía un millón de dólares libres de impuestos por ingresar en sus filas. El Racing volvía a segunda división después de su fugaz paso por la 2º B. Se logró construir un equipo bien equilibrado entre ilustres veteranos como Sañudo, Gelucho y el propio Quique con prometedores jugadores de la cantera como Ceballos, Esteban Torre o Geli y fichajes sin nombre pero efectivos como el nigeriano Mutiu o Sabou, el encargado de entrenar al equipo y con el objetivo de subirlo a primera fue Paquito, según palabras de Quique “El mejor entrenador que he tenido”.

El Racing pronto se coloco en los primeros puestos de la tabla y Quique volvía a brillar, Marcos Eguizábal y David Vidal intentaron entonces su vuelta al Logroñes, el equipo lo echaba en falta pero Quique no podía dejar plantado al Racing. Hacia Febrero el Racing era el primero de la tabla hasta que entro en un bache de cinco partidos sin ganar, a falta de diez partidos se ficho al francés Michael Pineda, el Racing después de ser líder estaba por aquel entonces fuera de los puestos de promoción, la llegada del jugador francés fue todo un revulsivo para el equipo de los diez partidos que restaban el equipo ganó nueve. El Racing finalizó tercero empatado a puntos con el segundo pero con peor golaverage por lo que tendría que jugar la ya exterminada “promoción”, desarrollo de una norma que en su día se invento el presidente del Cádiz y que le costo al Racing bajar a segunda en 1987 cuando ya estaba salvado. La promoción consistía en una segunda oportunidad donde los clasificados en las posiciones 17 y 18 (si se trataba de 20 equipos) de primera división jugaban a doble partido con los clasificados en 3º y 4º lugar en segunda. Si ganaba el equipo de primera, continuaba una temporada mas en la división de honor, si ganaba el equipo de segunda, subía a primera y el derrotado bajaba a segunda.

Pues bien, al Racing en aquel sorteo le tocó el Español de Barcelona el primer partido se jugaría en Barcelona un 23 de Junio. El resultado 0-1 a favor del Racing, gol de Pineda. La vuelta se jugó una semana después en un abarrotado Sardinero, el resultado 0-0, el Racing volvía a primera, el objetivo estaba cumplido, la fiesta se alargo durante toda la noche en el Sardinero y por toda Cantabria. Quique escasos minutos despues de lograr el acceso dijo a un periodista “Esto es increíble, el año que viene volveremos a salir en Estudio Estadio”.

 Estamos en la temporada 93-94, para esta campaña la directiva no contó con Paquito para el proyecto por lo que se contrato al entrenador vasco Javier Irureta. Para reforzar al equipo se fichó a Pablo Alfaro y a Torrecilla y dos jugadores inolvidables para los aficionados, los rusos Popov y Radchenko. El Racing de esta temporada fue quizás demasiado defensivo sobre todo en los partidos lejos del Sardinero pero logro la clasificación mas alta en muchos años, octavo, a un paso de la UEFA, Quique volvió a lucirse en su vuelta a primera división, incluso logro marcarle tres goles al Valladolid en el 5-1 que encajo el equipo Pucelano en Santander, al día siguiente el diario ABC comentaba “A sus 35 años Quique Setién pasea todavía la elegancia de su fútbol, y su equipo es octavo por delante del Atlético de Madrid, para el que no servía. Su visión de juego, personalidad y madera de líder le han convertido en un elemento indispensable para Javier Irureta”. Quique volvía a manejar el timón del Racing logrando ocho goles esa temporada, la mayoría desde el punto de penalti donde consiguió marcar con su maestría habitual todas las penas máximas.

En la siguiente temporada la 94-95, Irureta abandonaría el club para fichar por el Athletic, el nuevo entrenador seria el cántabro Vicente Miera. No fue una temporada tan buena como la anterior pero se lograron victorias épicas como la vivida el 11 de febrero de 1994 en Los Campos de Sport del Sardinero, enfrente el Barça de Cruyff, el temido “Dream Team”, el partido se televisaba en directo para España y parte del extranjero y esa noche Santander vivió una noche mágica, el Racing gano al Barça por 5-0. Quique también paso a la historia del racingismo esa noche al marcar el segundo gol, tras rematar de cabeza un pase de Popov desde la banda. Fue una victoria sonada que aun se recuerda, toda la prensa nacional e internacional hablaba de la gesta, se vendieron camisetas, gorras, el vídeo del partido y demás artículos relacionados con esa victoria.

Pero no fue la única machada del equipo, esa temporada también se logro derrotar al Real Madrid por 3-1 en el Sardinero.

 

El Racing acabaría la temporada en el decimosegundo puesto de la clasificación y Setién fue autor de seis goles. La revista Don Balón eligió a Quique como mejor jugador del mes de Marzo.

Y llegamos a la temporada 95-96 Miera sigue en el banquillo y Setién con 36 años ya se prepara para la nueva campaña, nada que objetar sobre el rendimiento del capitán del conjunto cántabro, sigue con su buen nivel, la temporada anterior jugo 38 partidos los 38 de titular y sigue marcando y dando goles importantes para el club. Este año en el tema de altas y bajas cabe destacar la marcha de Radchenko al Deportivo de la Coruña.

Esta temporada inició una nueva valoración de la victoria, a partir de ahora obtendrías 3 puntos por victoria y 1 por empatar y se implanto la norma de poner el nombre del jugador en la espalda. En la tercera jornada de liga Setién fue protagonista de un hecho insólito en el futbol moderno, jugaba en Racing en el Molinón contra el Sporting de Gijón, en los primeros minutos del partido Quique conecto un tremendo chut desde fuera del área que entro rozando la base del poster derecho de Ablanedo, un autentico golazo, cuando los jugadores del Racing los estaban festejando, el silbato del arbitro Rubio Valdivieso cortó las celebraciones, el balón había salido por un agujero de las redes de la portería y había engañado al linier, increíble. Para colmo gano el Sporting y para más colmo aun, Julio Salinas consiguió uno de los goles empujando el balón con la mano. Al día siguiente todos los medios protestaron y se hicieron eco de tan grande injusticia, se hablo incluso de la posibilidad de repetir el partido, pero claro estamos hablando del Racing, el damnificado no era el Madrid ni el Barcelona por lo que la federación se lío la manta a la cabeza y tiro para adelante.

Lo que no sabia Setién es que ese seria su último “gol” con el Racing y encima uno de sus “goles” más recordado, y es que es difícil olvidar para el aficionado un hecho de estas características. Hacia mediados de temporada su relación con Vicente Miera eran ya insoportables, Miera no tragaba a Quique desde el primer momento en el que llego a Santander, ya en la pretemporada de la anterior liga el técnico le soltó un lapidante “Igual es mejor que vayas pensando en dedicarte a otra cosa”.

Miera confiaba el puesto de Setién a un protegido suyo, Tomás, y empezó a caerse de las convocatorias, cada vez que tenia opciones de jugar, Setién era ovacionado por El Sardinero, pero a Miera le traía sin cuidado lo que opinase el pueblo cántabro, él y Tomás se encargaron de hacerle la vida imposible, este ultimo a base de duras entradas a destiempo en los entrenamientos y a recriminaciones verbales sin ningún tipo de fundamento.

El 2 de diciembre de 1995 el Racing jugaba en el Camp Nou frente al Barcelona, el equipo cántabro conseguía un meritorio punto tras terminar 1-1, lo que no sabia en ese momento nadie es que ese seria el último partido de Quique Setién con el Racing. Una mañana paso lo inevitable en otro entrenamiento, Tomás volvió a entrar violentamente a Setién por detrás, era la gota que lleno el vaso, Setién se revolvió como un resorte y le dio un puñetazo en la cara, se veía venir pensaron los compañeros que tuvieron que separarlos, ambos fueron expulsados del entrenamiento pero antes de irse Quique increpo a Miera con estas palabras: “Mucha de la culpa de lo que ha pasado aquí la tiene usted. Sabía que esto iba a ocurrir y no ha hecho nada para evitarlo”. Quique y Tomás fueron apartados del equipo, a los pocos días del accidente, Quique dio una rueda de prensa pidiendo perdón a la afición, a sus compañeros y especialmente a Tomás.

El Consejo de Administración del club dió por finalizado el asunto, haciendo pagar una multa a Setién y reincorporo a los jugadores al equipo, pero Setién no volvería a jugar más un partido con el Racing. Vicente Miera estaba empeñado en retirar a Setién del futbol y lo consiguió, no le convocaba y el publico del Sardinero abucheaba partido tras partido a Miera y cantaba en coro “Quique, Quique” mientras exhibían pancartas de apoyo al jugador. Después de un partido frente al Albacete, Miera habló sobre una campaña orquestada en su contra y echó en cara a Quique de no querer jugar un partido de Copa frente al Numancia (Quique tenia molestias en la espalda y así se le hizo entender al entrenador en su día). Aquellas declaraciones empujaron a Quique a decirle a los medios “Mis relaciones con Miera han sido malas desde que llegó”, “Qué no voy a jugar más es algo evidente. Así lo pienso y lo creo. Mientras esté Vicente Miera será muy difícil que vuelva al equipo”.

Estas declaraciones y la supuesta campaña orquestada de las que se quejaba Miera llevaron al presidente Francisco Mora a reunirse un 10 de enero de 1996 en el vestuario con los jugadores y el cuerpo técnico para poner un poco de paz en el asunto. Durante la charla del presidente Quique levantó la mano varias veces para poder intervenir, Mora le negó la replica hasta que Setién se levanto y alzando la voz explicó todo lo que tenia que decir, las provocacionesa las que había sido sometido sin que nadie se hubiera preocupado de atajarlas, las veces que había intentado mantener una reunión con Mora y Miera que nunca se celebraba y protestó porque cuando por fin se daba tal circunstancia no le dejaran hablar. “¡Eres un sinvergüenza!” le contesto Miera, “en todos los sitios en los que has estado siempre has provocado y tenido problemas”, “los he tenido porque en esos sitios siempre me he encontrado a gente como usted” respondió Quique. En ese momento Miera abandona el vestuario y le dice al presidente “¡O se marcha éste o me marcho yo!”.

Al día siguiente Quique seria despedido del club, Mora consideró que aquella intervención de Setién había atentado contra su autoridad de presidente. El abogado de Quique declaró mas tarde “Es realmente chocante, Quique interviene en una reunión en la que están jugadores, técnicos y directivos y resulta que la causa del despido es que pide la palabra, interviene y llega a hablar en el curso de la reunión, no porque dijera nada en contra de nadie… y yo lo que me pregunto es que si el capitán del equipo, el jugador con más antigüedad del equipo, no tiene derecho a intervenir… desde luego es que es algo que jurídicamente es sorprendente”. El mismo día que se tomaba la decisión de despedir a Quique, Miera daba una entrevista para el Diario Montañés que saldría al día siguiente, en ella decía cosas como: “Estamos en un pueblo difícil, complicado, al que le gustan los líos, y como es un pueblo que trabaja poco, está pendiente de todos estos problemillas y cualquier cosa la agrandan de forma exagerada”.

Estas palabras molestaron mucho a los cántabros, Miera acababa de cavar su propia tumba, al día siguiente fue cesado. Quique al conocer la noticia intento por todos medios encontrar alguna forma de readmisión en el club, pero obtuvo la rotunda negación de Francisco Mora. Quique Setíen escribió una carta de despedida en la que explicaba su postura y el como le fue imposible retornar a la actividad del club, en ella, finaliza dirigiendo unas palabras a los aficionados racinguistas:

“Hubiera sido mi deseo despedirme de otra manera, pero no me queda otra solución que hacerlo a través de estas líneas. Han sido diecinueve años de trayectoria profesional, doce de ellos en el Racing, y nunca el fútbol fue para mí una obligación, más bien todo lo contrario. Es seguro que a partir de ahora, haga lo que haga, nada podrá satisfacerme tanto. Quiero expresar mi agradecimiento a toda la afición racinguista, afición que me ha visto nacer y morir como futbolista, que de manera incondicional me demostró su apoyo, y a los detractores que me obligaron a esforzarme cada día más. Quiero dejar claro que por encima de las buenas o malas actuaciones ha habido siempre un gran interés en la defensa de los colores que he defendido, me he considerado un profesional honrado y esta premisa es la que más me agradaría que recordasen. Para terminar deseo de todo corazón lo mejor para el Racing, que para bien o para mal está por encima de todos nosotros“.
Y así, por la puerta de atrás, sin ningún tipo de homenaje y sin poder despedirse de su publico, el jugador mas emblemático que ha vestido la camiseta del Racing de Santander fue despedido del club que siempre llevo y llevara en su corazón.